martes, 3 de diciembre de 2013

Momento

Cielos de azules matices
Esperando seguir sus direcciones
Mientras otros sueñan sus deslices
 

Y yo sólo soy lo que soy
A veces pierdo el rumbo a donde voy
Pero siempre recuerdo el día de hoy
 

Aunque siempre esclavos del tiempo
Y dueños de nuestro silencio
Al final seremos un momento
 

¡Pero qué momento!
Somos belleza en movimiento
¡Una joya del universo!

domingo, 20 de octubre de 2013

Sin dedicatoria II...

Mujer, eres como un libro. Aparentemente aburrido y fácil de hacer a un lado. Podría no darme cuenta de si está o no en este lugar; pero una vez que lo abres me doy cuenta, por cada página, que escondes un secreto, que no eres como pensaba, y que eres mucho mejor de lo que las personas cuentan desde allá abajo. Que tienes magia, que tienes imaginación, que estas llena de inspiración y llena de acertijos, que eres un misterio, pero no lo sabré aún, porque eres esa clase de libros que aún no llego a leer…

sábado, 19 de octubre de 2013

Sin dedicatoria...


Te pienso mucho,
Mucho más de lo que crees
Y es que en mi mente
Te apareces cada vez


El sol se apaga
Y la luna se inflama
Cada vez que tu sonrisa
Me ilumina el alma

 
Me pregunto qué escondes
Detrás de esos ojos tiernos
O a que secretos respondes
Dentro de tus negros cabellos


Tu dulce y fina figura
Me lleva hasta la locura
Y es que el verte caminar
Me provoca la piel vibrar


¿Serás real?
O ¿Serás sólo un sueño más?
Mi corazón no puede esperar
Para volverte a encontrar

sábado, 5 de octubre de 2013

Aventura


Seamos una nube en el cielo azul o seamos ese pedazo de vida en el que pasa la aventura , la más grande aventura del planeta que estallará en los pétalos de nuestro sueño.

No puedo evitarlo, pero lo necesito todo de ti y es que eres difícil, pero siempre culpas a los demás, aunque sé que puedes contar con sentir que te has portado mal.

Reina de la belleza, ya saca la pregunta que me he estado temiendo. ¿Haría cualquier cosa por ti? Sé que tengo un gran ego pero mi respuesta puede ser un sí.

Estoy viviendo como en un sueño aunque no sé porque darle tanta importancia. Y es triste cuando consigo lo que quiero porque lo pido, no porque lo merezca.

Realmente estoy viviendo como en una obra, subiendo y bajando, pero cuando te hundes hasta el suelo y las luces se apagan, yo comienzo a hacerte gritar.

Y no puedo evitarlo, pero lo necesito todo de ti. Así que ahora te tengo envuelta con mi cariño, ya puedes contar a los demás, que te has portado mal.

El ascenso y caída de la Primadonna

Ante sus ojos se abría un camino lleno de la luz del sol y todo a su alrededor le era desconocido, desde hace tanto tiempo había tratado de escapar y por fin lo había logrado; ya no era tiempo de mirar atrás y dejar que la oscuridad volviera pero antes de dar un paso más, ella necesitaba hacer una cosa en especial y entonces cerro sus ojos para dejarse llevar…

Yo la miraba desde lejos y ella ya lo sabía, así como hace tantos años que ella sabía todo lo que yo haría si me lo pidiera pero ya todo el ambiente era diferente, para ella ya no había pantallas de plata ni fotos con los grandes chicos, tampoco había espacio para su gran ego ni mucho menos existía una corona que pudiera usar para pasearse en el celuloide. Aún recuerdo con cariño todos esos años de pasarelas, luces y de su particular amor; y es que debo mencionar que yo fui el espectador de su ascenso como musa, para mi ella fue un ángel que tuvo a todo el mundo bajo sus pies pero según la gran mayoría, con el paso del tiempo la fama la convirtió en un ser lleno de caprichos y culpas. Quizá la gran diferencia entre ellos y yo, es que siempre supe quien estaba detrás de esa máscara llena de glamour y maquillaje, sabía lo que se escondía detrás de esa sonrisa que contagiaba a cualquiera o detrás de esos ojos verdes tan profundos y ciertamente cautivantes. Y todo lo que había detrás de esta musa era una niña aterrada con la idea de no ser lo suficientemente buena para el mundo, siempre había soñado con estar en la cima pero ella sabía que todo lo que subía en algún momento tenía que bajar; por eso vivía luchando por mantenerse hasta arriba pero las cosas en esta vida nunca suceden como las planeamos y para ella todo se esfumo en una noche de octubre cuando sufrió un accidente que la dejo invalida de la cintura a los pies. Este suceso la sumió en la más profunda desesperación, la oscuridad la invadió por años hasta que hoy, un día tan sencillo como cualquier otro, la sonrisa le volvió a brillar con la misma intensidad de antaño y el mundo le contesto haciéndole volar sus largos cabellos.

…Por el viento que no solo hizo bailar su cabello sino que le ayudaba lentamente a recuperar sus fuerzas internas y cuando ella estuvo lo suficientemente segura, se levanto como nunca lo había hecho en su vida y miro el atardecer tejiendo un sueño en sus ojos, ella volvería tomar el mundo de vuelta.

lunes, 24 de junio de 2013

OBITUARIO DE UN HOMBRE SINGULAR de Jorge Bucay

"Hoy a muerto un hombre.
Ese hombre era mi amigo.
Ese hombre tenia treinta y cinco años.

Desde alguna perspectiva, demasiado joven, sobre todo desde la óptica de la edad que las estadísticas reservan a la muerte.

Tiempo suficiente para el hecho y absolutamente insuficiente para todo lo que dejo sin hacer.

Este hombre era un ser humano interesante y una persona magnífica, pero básicamente era un individuo muy particular. Las opiniones sobre su existencia oscilan desde quienes lo tenían por un pedante insoportable hasta quienes sostenían que tenía la lucidez y la falta de humildad de los genios. Yo, que lo conocí como nadie puedo contar que no era ni un genio ni un pedante. Era una persona que disfrutaba de su hacer y que, definido por si mismo como un hedonista, vivía, como es lógico, haciendo.

Esta tendencia indiscriminada a la acción fue, quizá, una de las mayores dificultades que lo enfrento en sus relación con los demás. Casi todos, para él, eran muy lentos o inactivos, o por alguna razón que creo adivinar, se rodeo permanente de seres intelectualmente perezosos, a los que critico despiadadamente. En un intento de aclarar esa actitud (quizá para justificarlo), pienso que él no solo no se consideraba un genio, sino que sospecho toda su vida que allá, muy atrás y muy adentro, era en realidad un idiota, un inepto, un ineficaz o, simplemente, un ser incapaz de todo acto creativo.

Pero mucho más que la actividad, mi amigo, aquí yacente, amaba la espectacularidad de las cosas. Sus amores debían ser pasiones. Sus gustos infinitos. Su tarea inigualable. Su energía inagotable. En su actividad profesional era, por esto, un maravilloso terapeuta catártico. Nadie como el era capaz de desencadenar un acting lleno de descarga emocional. (Me pregunto hoy: ¿Seria esto lo que siempre busco para sí? Después de todo, él siempre se quejo de no encontrar un terapeuta capaz de ayudarlo definitivamente. ¿Que quería? Quizás un terapeuta como él...)

Todo esto, dicho así o visto así, lo hace parecer maravilloso. ¿Cómo no enamorarse de alguien que se comprometía con cada cosa que hacia, grande o pequeña, con el mismo absolutamente desbordado entusiasmo? y, sin embrago, había otra cara de esta alegre moneda, otro aspecto mas patético, como a él le gustaba decir, de esta misma situación... Quizás el lado indeseable de esta modalidad o, por que no, el motor de estas características, era el siguiente:

Este hombre se aburría con mucha facilidad.

Tal vez éste sea el único verdadero impulso de toda actividad de mi gran amigo y compañero. Él se enamoraba y se aburría de las personas, de los trabajos, de los deportes, de las maneras de vestir y de decir. Para ser sinceros, se aburría también de maneras de ser y de pensar. A pesar de que hoy, cuando existencialmente llega la hora de cerrar un balance, debo reconocer que hubo también cosas de las cuales nunca se aburrió. Vivió para ellas y por ellas, con toda la pasión con que disfrutaba y sufría sus vivencias. El símbolo mas claro que me viene a la memoria es que nunca lo vi cansado, aburrido, harto, o apartándose de sus hijos.

(¿Será esta la excepción que confirma la regla? o, simplemente, le faltó tiempo para aburrirse... Afortunadamente para su memoria, ya nunca lo sabremos.)

Es cierto, sin duda, que este hombre amaba a sus hijos por encima de todas las cosas. ¿Amaría a alguien como amó a sus hijos? (No "tanto como" sino sólo "como" amó a sus hijos.) Mas lejos aún: ¿Habrá amado alguna vez a alguien mas de una vez (en el sentido en que él le deba a la palabra amar)? Es decir: ¿Habrá aceptado a alguien totalmente? Ese si que es un enigma. Una incógnita para los biógrafos. Mi humilde opinión es que él amaba todo el tiempo excepto cuando quería a alguien. Porque cuando este hombre quería a alguien, el amor, la aceptación, y la generosidad parecían desvanecerse y en su lugar afloraban sus peores demandas, sus expectativas mas enfermizas, sus dependencias mas esclavizadoras...

Porque se puede dudar si amó o no, pero no cabe ninguna duda de que nunca se sintió verdaderamente amado.

Detrás y a la sombra de este hombre "todopoderoso", fuerte, invulnerable, "pandórico" (valga el neologismo), a la sombra, digo, de este ser deseado y admirado, caminaba su otro ser, oculto como un macabro Mr. Hyde, no por cruel, sino por necesitado de afectos. Otro hombre lleno de carencias, débil, requirente, pesado y desgraciado. Un desquerido, inseguro y mendicante. El hombre ocupó más de la mitad de su vida en encontrarse cara a cara con aquel YO tan escondido. Y finalmente tuvo éxito; no por valiente, que no lo era, sino por testarudo... Cuando después de veinte años de búsqueda se descubrió a sí mismo (o creyó descubrirse), descubrió también que los demás, aquellos a los que amaba, seguían pidiéndole que fuera el que siempre había sido.

Y él, de alguna manera claudicó.

Aceptó seguir jugando eternamente su papel de superhéroe, negando con su forzada euforia sus noches mas oscuras.

Ni siquiera el supo como se las ingenió para conseguirlo, pero nunca contó con nadie. Quiero decir contar. Contar como él pretendía: incondicionalmente. En su interior el sabía que nadie cuenta con otro incondicionalmente, pero nunca pudo evitar esta búsqueda ridícula de un ser sobre cuya falda reclinar ingenuamente la cabeza y descansar, sin ninguna reserva, cerrando los ojos y bajando la guardia... sin dudas y sin temores.

Quizá hoy me estoy atreviendo a decir lo que nunca antes le dije a la cara:

Nunca confiaste en nadie.

Duele creer esto de él, tan amigable, tan dispuesto. ¿Quién de vosotros, los que quedáis vivos, puede asegurar que fue su amigo? Muchos podrían, quizá, jactarse de que él ha sido su amigo pero, ¿quién puede asegurar la reciprocidad de esta relación? Sospecho sinceramente que nadie, porque dudo que él, con su mejor buena voluntad, fuera capaz de confiar en los que le rodearon. No por las dificultades de los demás sino por las propias incapacidades personales.

Y, sin embargo, puedo imaginar que alguna vez debe haber confiado.

Quizá alguna vez, allá lejos en el tiempo, confió...

Quizá confió y lo estafaron...

Pero, ¡que absurda justificación!

¿Qué modifica este supuesto fraude? ¿Lo hace menos hipócrita? ¿Le quita, acaso, algo de la responsabilidad de no haber sido capaz de cosechar amigos? (Excepto uno, debo reconocer, que se salvo por emigrar.) ¿Deja acaso de laso su intervención en este, llamémoslo, fracaso?

Si él mismo estuviera escuchando, se negaría a aceptar la comprensión, la compasión o la lastima...

¡Tantas cosas quedan poco claras en esta vida tan intrincada!

Una de las mas misteriosas solía ocupar algún espacio en las cabezas de quienes lo conocían y querían. ¿Que pasaba en su vida matrimonial? ¿Que unía a este hombre con esa mujer? ¿Que sentía por ella? La muerte interrumpe la incuestionable respuesta del tiempo.

Lo cierto es que, hasta el día de su muerte, cuestionamientos aparte, dudas al margen, y peleas incluidas, él permaneció en convivencia con su esposa.

Sería muy simplista pensar que se quedó por sus hijos.

Sería negador creer que él era totalmente feliz en esta relación.

Sería infantil pensar que él era o se creía incapaz de seducir o ser seducido por otra mujer.

Sería imbécil asumir que él desconocía lo que pasaba, o lo que negaba...

En definitiva, ¿se quedaba por su amor a esa mujer o se quedaba anclado por sus miedos?

Cualquiera que se lo hubiera preguntado sabría que él la amó y mucho. Pero lo que nadie supo es hasta cuando. ¿La amaba en el momento de su muerte? Yo supongo que sí. Sin embargo, ella está llena de cuentas pendientes respecto a él, o de la vida que él le había dado en su momento, o del rol de ella en esa relación. Ella estaba, con toda razón, llena de resentimientos y vacía de las cosas que él le reclamaba desmedidamente. Y digo con toda razón porque yo creo que la vida con él no debe haber sido fácil ni satisfactoria.

No obstante, hoy, frente a este cadáver, solo me interesa hablar del hombre, y él creyó ser un excelente compañero (por lo menos antes de aburrirse y abandonar la lucha o, mejor dicho; dejar la lucha justamente a manos de ella). Él creyó haber soportado lo insoportable, haberlo tolerado todo y hecho todo lo que podía, para construir la pareja que había soñado.

Lo cierto es que no tuvieron suficiente tiempo.

El muy tonto siempre hizo responsable a su mujer de estos desencuentros. Y justa o injustamente murió pensando que ella no había estado a la altura de las circunstancias.

A lo largo de los últimos años, también él fue reuniendo rencores y resentimientos que ensuciaron su vida. Y nunca encontró el agua de un calmo remanso donde lavar esa repulsiva suciedad de años.

Es significativo saber que mucho mas intenso que su amor por ella fue la manera en que este hombre quiso a esa mujer. Porque (esto en innegable) ¡Nunca quiso a nadie como la quiso a ella! ¡Nunca!

Y quizá este fue el problema.

Solo a ella le estaba concedido el privilegio de verlo tal como era.

Exclusivamente dentro de su pareja se atrevía a mostrar su lado mas débil y dependiente.

Pero tampoco ella podía aceptarlo y contenerlo.

Y, si podía, no quería... Y si quería, él nunca lo supo.

¿Para que siguió? Él sabia, enseñaba y repetía que el amor no es suficiente, ¿y entonces?

¡El miedo!

Es muy probable que ésta sea la clave de muchas actitudes y la respuesta del planteado enigma matrimonial: el temor. Porque así como era capaz de actuar profesionalmente sin restricciones, así como era de temerario en su actividad, así era de débil y de inseguro en su interior.

Alguna vez pensó que su verdadero diagnostico psiquiátrico pasaba mas por las fobias que por ningún otro lado. Ya se había dado cuenta, desde antaño, que su histeria era definitivamente una postura, un mecanismo de defensa o, en el mejor de los casos, una expresión de deseo. Este hombre estaba lleno de miedos. Desde miedos estúpidos y banales, como un brinco cardíaco cuando sonaba el teléfono después de las doce de la noche, hasta terror o pánico ante la fantasía de que algo le pudiera pasar a alguno de sus hijos (solo la tos, el dolor de cabeza de uno de ellos, bastaban para quitarle el sueño o, por lo menos, la paz). Y entre los dos extremos, superficiales y profundos, el miedo a la muerte... A su muerte. Un miedo que lo acompañó hasta su ultimo día arruinándole gran parte de su existencia. En los últimos tiempos se conducía muchas veces como un hipocondríaco, quizá porque sabía que este episodio que lo mató quedaría disimulado tras sus permanentes temores a enfermedades. ¿Seria acaso su hipocondría un anticipo profético de su muerte? ¿Seria esta preocupación sobre la muerte parte de su estructura psicológica, o parte de su actitud parapsicología de anticipación? Hoy, desde un "después" irreversible, esta inquietud pasa a ser poco o nada importante. De hecho, viendo esta historia en retrospectiva, la muerte temprana temblaren podría llegar a ser interpretada como el final natural y deseado de un gasto energético espantoso... Pero el no quería morirse.

O, por lo menos, quería vivir mas que lo que quería morirse. Porque a pesar de todo lo dicho, este hombre disfrutaba viviendo, y quienes lo rodeaban, disfrutaban de que existiera. Pero atención: aquel goce mutuo debió permanecer siempre "a distancia".

Porque él tenía una odiosa costumbre o, mejor dicho, una dicción espantosa: esa ridícula vocación de sinceridad a la que el mundo circundante no estaba acostumbrado, ni pensaba acostumbrarse. Y esa absurda manía de franqueza le traía mucho problemas. El hombre decía: "Yo soy un buen terapeuta". Y el mundo le colgaba un cartel de fanfarrón.

Se la "jugaba" frente a situaciones de las que otros escapaban y la gente le llama omnipotente.

Se vanagloriaba de sus logros, justamente conseguidos, y en su entorno lo castigaban por vanidoso.

Decía la verdad con un "no quiero verte" y su interlocutor le gritaba que era un agresivo.

Dejaba de ir donde no quería y era tildado de anti sociable.

Se negaba a mentir y le señalaban por su crueldad.

Se negaba a ser "como todos", solo para desaparecer, y todos le acusaban de querer ser el centro.

Es necesario aceptarlo.

Él, que era médico, psiquiatra, psicoterapeuta, psicoanalizador, analista, docente en comunicación, guestáltico y más o menos agudo observador del afuera...Él, aunque suene extraño, ¡nunca entendió a la gente!

¿Que queda del paso por la vida de este ser humano? ¿Valía la pena?

Quedan sus hijos y ya por eso vale la pena.

Queda lo mucho o poco (yo creo que mucho) que este hombre dio, dejó, enseñó y ayudó a sus pacientes.

Queda la continuidad de su tarea, en otros profesionales de la salud y de la educación que aprendieron, o dijeron aprender de él.

Queda el soporte económico sólido que tanto le preocupaba en los últimos años.

Queda el pensamiento y la manera de escribir de este ser humano.

Queda el registro de su buen humor, de su sonrisa y de su originalidad.

Queda la certeza de que se puede y "se debe" luchar por la propia ideología.

¡Yace aquí alguien de quien se puede decir, sin temor a equivocarse, que hizo todo lo que pudo para ser feliz...y lo consiguió!

Quizá, después de todo lo dicho, acaba de tomar sentido el epitafio que él mismo pidió que se escribiera sobre su tumba:

SER FELIZ ES ESTAR EN LA CONVICCIÓN DE ESTAR EN EL CAMINO CORRECTO."

jueves, 23 de mayo de 2013

Nuevas lecciones...

¿Quieres que te diga lo que más estoy aprendiendo con esta enfermedad? — ¿Qué es? —Que lo más importante de la vida es aprender a dar amor y a dejarlo entrar. Su voz se redujo a un susurro. —Dejarlo entrar. Creemos que no nos merecemos el amor, creemos que si lo dejamos entrar nos volveremos demasiado blandos. Pero un hombre sabio que se llamaba Levine lo expresó certeramente. Dijo: "El amor es el único acto racional".

Un sentido...

Son muchas las personas que van por ahí con una vida carente de sentido. Parece que están medio dormidos, aun cuando están ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Esto se debe a que persiguen cosas equivocadas. La manera en que puedes aportar un sentido a tu vida es dedicarte a amar a los demás, dedicarte a la comunidad que te rodea y dedicarte a crear algo que te proporcione un objetivo y un sentido.

Un arma de doble filo

Contener el odio hace que éste se convierta en un veneno. Te corroe por dentro. Creemos que el odio es un arma que ataca a la persona que nos hace daño, pero el odio es una espada de doble filo. Y el daño que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos.

lunes, 21 de enero de 2013

Inspiración


El escritor estaba sentado frente a esa hoja en blanco, el sólo quería sentir las palabras pasar a través de sus dedos, a través de su mente. Pero algo extraño le ocurría, el tenía las manos tan quietas como si ya le pertenecieran a alguien muerto, parecía que esta vez no habría señales de los dioses para que le orientarán en la dirección correcta y el necesitaba saber qué se sentía tocar de nuevo la inspiración, aunque sólo sea por un momento...

Con un recorrido de sangre a su cerebro, el recordó a la mujer de rubio cabello y de cómo los brazos de una fuerza cósmica se lanzaron sobre su tierna y femenina mirada; el noto como todo su rostro se ilumino pero la tragedia del momento era que el amaba a las palabras más que a la mujer que le inspiró a escribir…

Dicen que en algún momento, tienes que elegir entre la vida y la ficción. Las dos están muy cerca, pero nunca se están tocando realmente. ¿Y si el propósito de la ficción siempre ha sido combatir la soledad? Ese fue el momento en el cual él escritor se dio cuenta que ella solo le ayudó a dar un giro y levantarse de nuevo sin mirar hacia atrás todo el tiempo. Ella había hecho lo que pudo, lo mejor que pudo. Eso es todo lo que podía pedirle a una persona…

jueves, 10 de enero de 2013

Aquella mujer


Tenía unos ojos tan verdes como el campo de mis abuelos en la primavera, acepto que tengo cierta debilidad por los ojos de tonalidad verde pero incluso para mí, esos ojos sobrepasaban lo que había visto antes. Pero no todo se trataba de sus ojos, ya que su sonrisa hacia que las estrellas de la noche clara fueran solo simples focos en el espacio sideral y es que esa sonrisa suya tiene una magia tan contagiosa que aunque no lo desees, se te dibuja una sonrisa en tu rostro.
 
Esta mujer que es como la mar, tan segura de sí misma y tan terriblemente bella en su interior y en su exterior. Puedo sentir sus brazos extenderse como el viento junto a sus cabellos dorados, esos cabellos que se mueven como líneas en el tiempo y dibujando sinuosos tormentos.

Sé que quizá todo era cosa mía pero estaba seguro de que esta mujer, esta musa viviente, hace que a todas las letras que salen de mi; les pida que la encuentren si pueden y  que le digan que le amo, que se lo digan de verdad, y es que no puede quedarse indiferente  y si es así, entonces no es ella.


Después de un tiempo desperté de ese gran sueño para volver a este mundo terrenal, pero la sigo buscando en compañía de las letras que salen de mi corazón.